Cualquier empresa puede realizar dentro de la Zona Franca compras y ventas exentas de todo tipo de impuesto. También se puede presentar a licitaciones, ceder la mercadería, ofrecerla en trueque, abandonarla o solicitar su destrucción.
Cuando la venta sea hecha a Organismos Públicos, Instituciones, Embajadas o empresas exoneradas total o parcialmente de recargos de importación, éstas empresas u organismos podrán nacionalizar la mercadería comprada en la Zona Franca sin pagar derechos de importación adquiriendo los bienes en mejores condiciones que si los compraran en plaza luego de que un comerciante los haya nacionalizado.









A los exportadores de origen les da la oportunidad de autoconsignarse mercaderías a sí mismos (incluso con una factura proforma y sin valor comercial, solamente con valor a efectos estadísticos aduaneros), o consignársela a empresas de su confianza, para luego ser reembarcadas a cualquier parte del mundo. De ésta forma el exportador de origen retiene la propiedad de su mercadería, no configura una venta y por consiguiente mantiene en su stock contable de origen la mercadería que tiene en la Zona Franca.

Comercialmente estimula a importadores y exportadores a incrementar con mayor seguridad mutua los intercambios comerciales. 
Permite a los primeros la tenencia de un stock en un área cercana a sus zonas de actividad sin el previo pago de derechos aduaneros, impuestos y demás cargas fiscales, cumpliéndose entonces aquello de: “no almacene mercadería e impuestos” sino tan solo mercadería. Por otro lado, los consignatarios de la misma pueden efectuar un manipuleo directo y sin ningún tipo de interferencia sobre la mercadería, fraccionándola o exhibiéndola a su conveniencia.
Financieramente favorece las condiciones operativas entre vendedores y compradores, ya sea en materia de precios, por los volúmenes adquiridos, o por la forma de pago, dado que cuando los proveedores de origen se autoconsignan las mercaderías a sí mismos con una factura proforma, aún no han vendido sus bienes y recién al concretarse la compra del cliente local, éste deberá instrumentar el pago exclusivamente por la partida que adquirió, emitiendo el exportador de origen recién en éste momento la factura definitiva de venta.
Esto favorece financieramente al importador local pudiendo instrumentar el pago por lo que desea retirar un par de días antes de tener efectivamente la mercadería en su poder, y le da las garantías necesarias al exportador de origen quién retuvo la propiedad hasta haber cobrado su venta. Además facilita la presencia en la región de sus bienes con una distribución rápida a los puntos de venta definitivos. También en momentos conflictivos o de disposiciones cambiantes, puede resultar muy útil tomar como centro de distribución regional a las Zonas Francas de Uruguay por su tradición de estabilidad y seguridad.



Pueden introducirse al territorio nacional mercaderías provenientes de la Zona Franca en régimen de Admisión Temporaria. El tiempo que se le otorga a una Admisión Temporaria para permanecer en un país sin pagar derechos de importación varía de acuerdo a la naturaleza de la solicitud que se gestione.  
Una vez próximo a cumplirse el plazo máximo de permanencia de la Admisión Temporaria gestionada en cualquier país de la región, dichos bienes pueden nuevamente ingresarse a la Zona Franca para cancelar la misma, evitando así el pago de multas  muy onerosas.
 
   


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